El Atlético de Madrid tiene que poner siete victorias sobre la mesa, con algún empate, para mostrarse como candidato a la champions. Y eso, hoy por hoy, es lo que resulta difícil de concebir. ¿Con este calendario se pueden ganar siete partidos y empatar un par de ellos?
Para llegar a estos números hay que mejorar sustancialmente nuestro juego o, mejor dicho, suplir una serie de carencias que podemos analizar paso a paso.
En primer lugar, sea quien sea, el portero elegido por el Vasco debe serlo en todas y cada una de las jornadas restantes. Los minutos dan confianza, seguridad y compenetración con la defensa en las jugadas en el área.
En segundo lugar, Aguirre debe trabajar en defensa con una línea de cuatro fija, contratiempos a parte, debe decantarse por cuatro defensas y sincronizarlos. Hay que empezar a adelantar la línea defensiva si no queremos echarnos atrás en cada partido y defender dentro del área la última media hora. Además, teniendo en cuenta las virtudes de nuestros centrales cuanto menos tiempo pasen en el área mejor. La velocidad de Perea es una gran baza cuando defiendes a 40 metros de tu portería y no sirve para nada cuando te encierras en el área pequeña. El equipo debe trabajar el fuera de juego, algo que no se ha hecho en toda la temporada.
Tercero, el medio campo debe morder. La pareja de medio centros debe bascular y cerrar todos los huecos mientras que los extremos suben y bajan la banda las veces que sean menester, tenemos cinco jugadores para esos dos puestos. La pareja de delanteros debe empezar a presionar en medio campo y juntar las tres líneas en 25 metros. La presión del Kun y Forlán sobre los hombres clave del equipo contrario y la superpoblación de la zona ancha imposibilita los pases de gol del equipo contrario, facilita la rápida recuperación de balón y aprovechando la velocidad del Kun, Simao o Forlán se generan contras letales.
Cuarto, jugar a banda cambiada es un error. Cruyff fue el primero (que yo conozca) en cambiar a sus extremos de la banda natural a la banda contraria. Lo hacía, por una parte, para emparejarlos con otros laterales. Así, el defensa no le cogía la medida al extremo porque cada veinte minutos era uno diferente y, por otra, como alternativa ofensiva. Hacerlo durante noventa minutos cada partido es una estupidez porque se pierde la capacidad de centrar balones al área, casi todas las jugadas van hacia el centro y se cierran espacios en lugar de abrirlos. Es mucho más lógico hacer “dos contra uno” (extremo-lateral) buscando un buen centro y sobre todo teniendo en cuenta los buenos rematadores que tenemos.
Por otra parte, Maxi en banda es una solución temporal y no satisfactoria. Empezó a jugar allí en el Espanyol pero era falso, ya que rara vez se le veía en banda, casi siempre estaba en la frontal y desde allí marcaba muchos goles. Poco más o menos igual que con Argentina. Maxi podría ser un gran delantero para dar descanso al Kun y Forlán, según las ocasiones, o buscar un ataque de tres puntas pero, entonces, mejor que sea el Kun el que caiga a la banda.
Quinto, hay que ensayar jugadas de estrategia y jugadas a balón parado. Si Aguirre no sabe que contrate a alguien. Hay cientos de entrenadores jóvenes y muy preparados entrenando juveniles y en segunda B dispuestos a trabajar como ayudantes del mister del Atlético de Madrid. Las jugadas a balón parado son importantísimas en el fútbol moderno, ver jugar de banda al equipo es vergonzoso, todos los saques de banda acaban en patadón. Por otra parte, el juego a balón parado (faltas y corners) resulta clave en muchos encuentros y suman muchos puntos a final de temporada.
Sexto, y último. Descansen. No se puede recibir tantas tarjetas. Somos el equipo más tarjeteado de la liga y eso siempre incita a los árbitros a ser más rigurosos. Algunas entradas no son evitables pero protestar siempre es evitable y absurdo, hay que hacerlo desde el Palco y no en el campo, protesta la afición y el presidente, nunca los jugadores ni los entrenadores, es vulgar, ineficaz y de baja categoría.
¿Se puede hacer todo esto en once jornadas? No lo sé. La primera vuelta el Atleti tuvo muchísima suerte y ganó muchos puntos que no merecía pero en las competiciones largas, la única clave del éxito es jugar bien. Y este Atleti no sabe a lo que juega. Aguirre, en su política, no se ha planteado ni un cambio táctico ni apostar por otros jugadores, es su ideología. Quizá el problema ya nació en pretemporada, en la configuración de la plantilla, demasiados criterios (Pitarch, Gil Marín, Aguirre) para un sólo equipo. En todo caso, Aguirre siempre será un trabajador y no el patrón. Sólo es culpable de su parcela y sólo en estas dos temporadas. Su fracaso es el fracaso del que manda y a éste debemos ir a quejarnos. Al tiempo.



