jueves, 13 de marzo de 2008

¿Otro timo? (2ªparte)


Siguiendo con las matemáticas, nuestro amigo Aguirre concluyó la temporada pasada con unos números dignos pero lejos del éxito, es decir, el Atleti fue séptimo con 60 puntos (17 victoria 9 empates y 12 derrotas). Después de haber estado entre los seis primeros desde la jornada 12, los colchoneros se quedaron a las puertas de Europa en un final de liga no tan miserable como algunos creen. En las últimas once jornadas (justo las que faltan ahora) se ganaron cinco partidos, se empataron dos y se perdieron cuatro, en total 17 puntos de 33 posibles. Con esos mismos números, este año, llegaríamos a los 61 puntos, insuficientes para la champions y justos para la UEFA. Toda una fotocopia de la liga pasada.

El Atlético de Madrid tiene que poner siete victorias sobre la mesa, con algún empate, para mostrarse como candidato a la champions. Y eso, hoy por hoy, es lo que resulta difícil de concebir. ¿Con este calendario se pueden ganar siete partidos y empatar un par de ellos?

Para llegar a estos números hay que mejorar sustancialmente nuestro juego o, mejor dicho, suplir una serie de carencias que podemos analizar paso a paso.

En primer lugar, sea quien sea, el portero elegido por el Vasco debe serlo en todas y cada una de las jornadas restantes. Los minutos dan confianza, seguridad y compenetración con la defensa en las jugadas en el área.

En segundo lugar, Aguirre debe trabajar en defensa con una línea de cuatro fija, contratiempos a parte, debe decantarse por cuatro defensas y sincronizarlos. Hay que empezar a adelantar la línea defensiva si no queremos echarnos atrás en cada partido y defender dentro del área la última media hora. Además, teniendo en cuenta las virtudes de nuestros centrales cuanto menos tiempo pasen en el área mejor. La velocidad de Perea es una gran baza cuando defiendes a 40 metros de tu portería y no sirve para nada cuando te encierras en el área pequeña. El equipo debe trabajar el fuera de juego, algo que no se ha hecho en toda la temporada.

Tercero, el medio campo debe morder. La pareja de medio centros debe bascular y cerrar todos los huecos mientras que los extremos suben y bajan la banda las veces que sean menester, tenemos cinco jugadores para esos dos puestos. La pareja de delanteros debe empezar a presionar en medio campo y juntar las tres líneas en 25 metros. La presión del Kun y Forlán sobre los hombres clave del equipo contrario y la superpoblación de la zona ancha imposibilita los pases de gol del equipo contrario, facilita la rápida recuperación de balón y aprovechando la velocidad del Kun, Simao o Forlán se generan contras letales.

Cuarto, jugar a banda cambiada es un error. Cruyff fue el primero (que yo conozca) en cambiar a sus extremos de la banda natural a la banda contraria. Lo hacía, por una parte, para emparejarlos con otros laterales. Así, el defensa no le cogía la medida al extremo porque cada veinte minutos era uno diferente y, por otra, como alternativa ofensiva. Hacerlo durante noventa minutos cada partido es una estupidez porque se pierde la capacidad de centrar balones al área, casi todas las jugadas van hacia el centro y se cierran espacios en lugar de abrirlos. Es mucho más lógico hacer “dos contra uno” (extremo-lateral) buscando un buen centro y sobre todo teniendo en cuenta los buenos rematadores que tenemos.

Por otra parte, Maxi en banda es una solución temporal y no satisfactoria. Empezó a jugar allí en el Espanyol pero era falso, ya que rara vez se le veía en banda, casi siempre estaba en la frontal y desde allí marcaba muchos goles. Poco más o menos igual que con Argentina. Maxi podría ser un gran delantero para dar descanso al Kun y Forlán, según las ocasiones, o buscar un ataque de tres puntas pero, entonces, mejor que sea el Kun el que caiga a la banda.

Quinto, hay que ensayar jugadas de estrategia y jugadas a balón parado. Si Aguirre no sabe que contrate a alguien. Hay cientos de entrenadores jóvenes y muy preparados entrenando juveniles y en segunda B dispuestos a trabajar como ayudantes del mister del Atlético de Madrid. Las jugadas a balón parado son importantísimas en el fútbol moderno, ver jugar de banda al equipo es vergonzoso, todos los saques de banda acaban en patadón. Por otra parte, el juego a balón parado (faltas y corners) resulta clave en muchos encuentros y suman muchos puntos a final de temporada.

Sexto, y último. Descansen. No se puede recibir tantas tarjetas. Somos el equipo más tarjeteado de la liga y eso siempre incita a los árbitros a ser más rigurosos. Algunas entradas no son evitables pero protestar siempre es evitable y absurdo, hay que hacerlo desde el Palco y no en el campo, protesta la afición y el presidente, nunca los jugadores ni los entrenadores, es vulgar, ineficaz y de baja categoría.

¿Se puede hacer todo esto en once jornadas? No lo sé. La primera vuelta el Atleti tuvo muchísima suerte y ganó muchos puntos que no merecía pero en las competiciones largas, la única clave del éxito es jugar bien. Y este Atleti no sabe a lo que juega. Aguirre, en su política, no se ha planteado ni un cambio táctico ni apostar por otros jugadores, es su ideología. Quizá el problema ya nació en pretemporada, en la configuración de la plantilla, demasiados criterios (Pitarch, Gil Marín, Aguirre) para un sólo equipo. En todo caso, Aguirre siempre será un trabajador y no el patrón. Sólo es culpable de su parcela y sólo en estas dos temporadas. Su fracaso es el fracaso del que manda y a éste debemos ir a quejarnos. Al tiempo.
Billie

lunes, 10 de marzo de 2008

¿Otro timo? (1ª parte)


El Atleti va a la deriva sin remedio, una vez más, como siempre, de manera inexorable, irremediable, impepinable, tautológica. No hace falta saber de fútbol, lo dicen las matemáticas. En lo que llevamos de segunda vuelta (ocho partidos) hemos ganado dos, empatado uno y perdido cinco, con diez goles a favor y trece en contra.

De los once partidos que aún faltan para la conclusión del campeonato, jugamos cinco en casa (Levante, Almería, Betis, Recreativo y Coruña) y seis a domicilio (Sevilla, Villarreal, Valladolid, Getafe, Español y Valencia). A priori, todas las salidas son difíciles, exceptuando la de Valencia ya que es el último partido liguero y puede que los che no se jueguen nada, primas a parte. Los partidos en el Calderón son peligrosos por la trascendencia de los mismos, excepto el Almería, todos son equipos que se juegan el descenso. O sea que el calendario no parece sencillo.

A pesar de todo, lo peor no es el calendario sino la condición anímica y futbolística del Atleti. En ninguna de sus líneas ha logrado el once rojiblanco el equilibrio necesario para afrontar la competición liguera.

Sin duda, la defensa es la parte más deteriorada del conjunto. En el lateral: Pernía, Valera, Seitaridis y Antonio López. El argentino está en pleno declive, su aportación es escasa o nula y su margen de mejora tiende a cero. Valera no tiene continuidad, a causa de las lesiones, y su aportación defensiva es mínima. Antonio López parece el único capaz de mantener un nivel aceptable, si bien, le ha costado coger el tono. Seitaridis ha recibido el alta médica y puede ser la mejor opción en la parte derecha si está bien de forma y entra en juego.

El centro de la defensa no merece comentario. Pablo debe dejar el fútbol, Eller es muy malo, Perea sólo tiene físico y Ze Castro (por cierto lesionado) es muy blandito.

La portería está cubierta por Abbiati y Leo Franco, en principio el regreso del argentino debe relegar al italiano al banquillo aunque la afición está dividida. Señal de que no convence ni uno ni otro. Ambos son capaces de alternar grandes actuaciones con tremendos errores. El rendimiento de cualquiera de ellos hasta final de temporada: un auténtico enigma.

El medio campo es para Raúl García, Cleber, Jurado y Camacho (ya que Motta es baja hasta final de temporada). Lo único potable es el navarro, es importantísimo que aguante y evite tarjetas, no hay que olvidar que juega sin descanso desde el 21 de julio, a pesar de que es joven es todo un handicap sobre todo a final de temporada; Aguirre debería ahorrarle todos los minutos posibles de los partidos ya sentenciados, todo cuenta. Cleber es muy lento, presiona muy poco y suele evitar la brega, a parte de su disparo a puerta es de nulo rendimiento. Jurado no ha encontrado su lugar, el medio campo no parece su posición natural, demasiado blandito, Aguirre no juega con medio punta y en la banda no tiene sitio, el chaval pone voluntad pero poco más. Camacho es la gran esperanza pero confiar en un canterano de dieciocho años después de 80 millones de euros en fichajes parece una broma, ¿quién sabe? sólo ha jugado un partido, no lo hizo mal pero tampoco parece, hoy por hoy, la solución. Hay que darle tiempo.

Las bandas, en teoría, deberían ser uno de los puntos fuertes del equipo: Simao, Reyes, Luis García, De las Cuevas y Maxi. Sin duda el que destaca es el portugués, buen fichaje que está dando buen rendimiento pero ¡ojo! también se borra en ocasiones. Maxi es una de las grandes decepciones, gol y orgullo son su única aportación y no muy generosa este año. Luis García no cuenta para Aguirre, después de invertir cinco millones de euros en su fichaje, el ex del Liverpool sólo calienta banquillo, en los pocos minutos que dispone es capaz de lo mejor y lo peor, quizá debería jugar más. De las Cuevas tiene talento y ganas pero difícilmente Aguirre le dará más de diez minutos por encuentro, una pena. Por último, Reyes, sigamos.

La delantera es la niña bonita, aún así, ni el Kun ni Forlán están en los números de los grandes delanteros. Forlán y el Kun llevan once dianas cada uno, respetables pero no asombrosas, Torres lleva 19 en el Liverpool. La aportación de ambos es decisiva para la buena marcha del equipo. Agüero es todo un crack, al que sólo las lesiones, las expulsiones y los árbitros pueden frenar. Forlán un killer, sus goles han representado muchos puntos y, hasta cuando no marca, aporta mucha alegría al juego ofensivo. Lo mejor de ambos: su compenetración. Ojito a perder alguno de ellos de aquí a final de temporada, sería una hecatombe. Falta Mista, lo poco que ha jugado no lo ha hecho tan mal pero ha perdido aquella punta de velocidad y aquel olfato que lo convirtieron en un gran pichichi.

La cantera, es decir, Falcón, Alex Quillo o Rubiato no parecen ser, a ojos del Mister, merecedores de minutos en estos últimos partidos. (Continuará)

viernes, 7 de marzo de 2008

¡A tomar por culo!

Desde que el difunto Gil y Gil llegó a la presidencia de nuestro Atleti se instaló en el palco del Calderón un desagradable olor a chabacanería, vulgaridad y chulería. Una pestilencia impropia de un club majestuoso y señorial como el Atlético de Madrid. El difunto trajo consigo la fragancia pachulí de macarra barojiano, un apestoso efluvio de podredumbre que inundó nuestra casa y nuestra institución. El difunto impregnó su pestilencia por todos los rincones y ahora, por mucho que se ventile, su aroma resulta imborrable.

Marchó el difunto y llegó Cerezo. A simple vista parecía el productor un personaje de mejor pelaje. Al fin y al cabo, un tipo que produce películas infunde en la imaginación una imagen de personaje culto y sofisticado, pero resultó no ser así. No es Cerezo un Lawrence Bender o un Jerry Bruckheimer sino más bien un Enrique Cerezo cualquiera y así, el Atleti no será nunca Reservoir Dogs o Pulp Fiction o, ni siquiera, Pearl Harbor sino, únicamente, Desde que amanece me apetece, Balthasar el Castrado o Como ser infiel y disfrutarlo. Curioso que el casposo Cerezo no haya producido también Torrente porque de personajes como este último se nos ha llenado el palco.

En los tiempos del difunto se faltaba el respeto, básicamente, a la prensa; bueno, a la prensa y a todo aquello que no tributase pleitesía al maleducado, obeso y nauseabundo Gil y Gil. Pocas veces cargó las tintas contra la afición, en concreto recuerdo dos: “En el Atlético quien no tiene un hijo drogadicto tiene una hija puta” y “quien quiera goles, que baje de la grada y los meta con los cuernos”. Aún así, el difunto vivió siempre gracias a la sumisión y la veneración (más bien idolatría) de la grada.

Sin embargo, y aunque no parecía posible, Cerecín nos ha salido respondón, y las agallas que le faltan para negociar fichajes con Laporta y Calderón las pone, luego, el ladrón, para mandarnos besitos julandrones y enviarnos a “tomar por culo” con la connivencia y el silencio del periodismo deportivo. Penoso.

Imagínense que el Congreso de los Diputados vota una ley en el Parlamento y que un grupo de personas ocupa las plazas superiores del hemiciclo, destinadas al público, para increpar al Presidente del Gobierno por dicha ley. No es la primera vez que pasa. Pues imagínense al Presidente del Gobierno, que representa y defiende a todos los españoles, enviando besitos a los que le increpan y diciendo por lo bajini: –idos a tomar por culo. Puestos a imaginar, imagínense que una televisión tiene la suerte de captar el momento y reproducirlo. Por muy mal que esté la política española ¿no es evidente que todos los medios de comunicación se harían eco de la noticia? Fuera de las imágenes de Cuatro ¿Han visto u oído algo más sobre el tema? Increíble.

Así va el Atleti, cuando la afición -que paga su abono, su carné de socio, su bufanda, su camiseta, pincha los partidos del PPV y anima al equipo- decide protestar contra la mala gestión y pide la dimisión del presidente, el tipejo que usurpa el palco decide insultar y menospreciar a la afición y aquí no pasa nada, ni una disculpa, ni una frase de contrición. Suerte que no nos ha vuelto a insultar. La Sra. Rushmore ya tiene el argumento del anuncio de la próxima campaña: Sale Cerezo con la camiseta del Madrid y dice con voz cheli –“Rojiblanco: paga, anima y calla o a tomar por culo”.

Pelillos a la mar, el equipo es cuarto, lo importante es la champions, se anuncian más fichajes para la temporada que viene y Agüero sólo se irá a un grande. Pobre Atleti.

Billie

domingo, 2 de marzo de 2008

Atleti 4 Barça 2 (Afición 1 Cerezo 0)


Al final va a resultar que los socios del Atleti -odio eso de abonado, yo siempre quise ser un socio del Atleti y es lo que quiero seguir siendo- vamos a tener suerte de serlo. La jornada intensa debió acabar en la embajada argentina a altas horas de la madrugada solicitando por favor que nos hagan de la misma nacionalidad del Kun. Ya que tengo que seguir compartiendo nacionalidad con gente como Cerezo y Reyes, al menos, que mi segunda nacionalidad sea la misma que la del Kun. KUN KUN KUN KUN. Qué jodidamente bueno es este chaval. Messi parece un vulgar picapedrero a su lado. Sí, vale, es un comentario excesivo pero es que lo merece el subidón.

Y lo más importante del día no era el espectáculo que el Kun nos tenía preparado a partir de las 20:00 sino el espectáculo que los atléticos nos teníamos preparado a nosotros mismos una hora antes en la puerta 0. Casi 2000 personas –vale, faltaban 1800 para los 2000 pero por eso digo casi- nos reunimos entre dos filas de casi 2000 policías para comentar alegremente y entre joviales gritos que otro atleti es posible (estamos en campaña) y que el señor ese del pelo raro que dulcifica nuestra existencia con las pelis porno que produce debería dedicarse 100% a eso y no a joder la centenaria institución que dice que preside. Es Cerezo. También llamado marioneta. El de la nariz rara, el gesto torcido, las intenciones delictivas y la capacidad nula que se hace llamar Miguel Angel Gil ‘Calam’ nunca aparece y deja que su marioneta dé clases de dialéctica para gorrinos en todos los medios de comunicación arrastrando así el nombre de nuestro equipo por el mismo precio. No estuvimos todos los atléticos del país, ni siquiera estuvimos todos los atléticos de la ciudad de Madrid pero los que estuvimos éramos atléticos y gritamos a gusto y con la seguridad que nos daban muchos policías por si acaso al Cerezo se le ocurría bajar del palco a agredirnos.

Lo del partido, lo de dentro del campo menos importante para nuestro futuro que lo de fuera de la puerta 0 se resume en la suerte de tener en nuestro club un jugador impresionante como Kun Agüero y otros bastante buenos que se llaman Forlán, Maxi, Simao y Raúl García. Si a estos les juntamos jugadores medios pero que lo pueden hacer bien como Antonio López, Valera y Perea pues sale un partido como el que salió. Y por fin un chico de la cantera que se llama Camacho –mal nombre, buenas formas- que hizo lo que un chaval inteligente tiene que hacer en un partido así: no cagarla. Sin más. Y no la cagó. Y jugó un partido muy decente. Recuerdo que la última vez que en este club nadie sabía qué hacer y parecía que todo iba a saltar por los aires un tal Cantarero le dio una oportunidad a un chaval de 17 años que se llamaba Torres. No espero de Camacho algo parecido pero sí que nos dé un poco de la dignidad que sólo dan los jugadores paridos en casa que han mamado esta camiseta y que no han venido después de extrañas transacciones económicas con comisiones para los de siempre.

El ambiente estuvo muy bien. Se pasó genial. En la primera parte el Frente no cantó y sólo expuso una pancarta que decía ‘muchos nos vieron nacer’. Se buscaron la manera de hacer las paces con el resto del Calderón después del desgarrador y tristísimo espectáculo del partido contra el Bolton que no entro a analizar porque no conozco. Yo lo que vi ese día me produjo más tristeza que el hecho de perder la eliminatoria. En la segunda parte mostraron otra pancarta: ‘nadie nos verá morir’ y entonces explotaron y animaron y dieron el colorido que se necesitaba para hacer de la jornada una noche redonda. El Calderón necesita al Frente y el Frente al Calderón. Y ya más adelante casi al final del Frente salió el grito que se propagó por una parte importante del estadio contra Cerezo que éste al parecer respondió con su habitual respeto por la afición que no le tira al río. Se pitó a Reyes y también a Santana. Se ovacionó a Camacho y este chico ya no puede -no debe- volver al filial. Y todos contentos. Muy contentos. Demostramos a un grande como el Barcelona que aquí seguimos a pesar de los pesares, que estaremos ahí y que nos deberán respetar aunque nuestros propios dirigentes no lo hagan. Fue una gran victoria y nos la merecíamos, coño. Y aúpa Atleti, siempre. Un día de estos nos apetecerá ganar a los vikingos y entonces ya la leche.
BTronick